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¿Mi hijo necesita zapatos ortopédicos?

Ésta es una pregunta que todas las mamás nos hacemos en algún momento cuando observamos alteraciones en la marcha de nuestros hijos; es entonces cuando pensamos, si los zapatos ortopédicos serían la mejor elección para corregir dichas alteraciones.

Seguramente usted recuerda a algún familiar que cuando niño usó enormes y pesados zapatos ortopédicos o quizás usted fue uno de ellos. Sin duda la evolución de los materiales y las técnicas han permitido mejorar progresivamente la fabricación y diseño de este correctivo, que para la mayoría de los pacientes y muchos terapeutas se correlaciona con las órtesis en cuero y acero.

Debemos tener en cuenta que es en edades tempranas donde se empiezan a detectar las alteraciones por las cuales se cursa, por ello es importante que conozcamos cuáles son las razones más comunes y fáciles de evidenciar, por las que nuestros hijos, llegado el caso, deberían usar este tipo de calzado.

  • Pie plano o Pronado

Esto ocurre cuando la planta del pie presenta descenso del arco medial, se conoce que a partir de los 4 años es cuando comenzamos a observar esta alteración y es justo allí cuando se sugiere iniciar el uso de un calzado que brinde la corrección pertinente evitando a futuro alteraciones por asimetrías  musculares, que si no son tratadas a tiempo pueden conllevar a complicaciones de origen muscular, nervioso y/o esqueléticas de mayor complejidad en edades avanzadas.

  • Pie Cavo o Supinador.

Aquí el arco del pie se presenta demasiado elevado y el desgaste de los zapatos se produce generalmente hacia la parte externa del pie.

  • Equinismo.

Malformación del pie que aparece durante el desarrollo fetal y puede ser diagnosticada desde la segunda ecografía prenatal. El pie equino lleva el nombre de varo cuando la planta del pie está deformada hacia el interior y el nombre de valgo cuando está deformada hacia el exterior. También hablamos de pie equino cuando la punta del pie está dirigida hacia abajo.

  • Metatarso Adductus.

Es una deformidad frecuente en el pie que se manifiesta desde el nacimiento y provoca que la parte anterior del pie, o antepié, se desvíe hacia adentro. El metatarsus adductus también se clasifica en “flexible” (que se puede enderezar el pie hasta cierto punto usando las manos) o “no flexible” (que no se puede enderezar el pie usando las manos).

Estas son las alteraciones más comunes que usted podría detectar a simple vista, pero, recuerde que una visita oportuna al especialista le ayudará al éxito del tratamiento sugerido, observándose en la pronta rehabilitación del pequeño. Afortunadamente atrás quedaron esos días en los que el calzado ortopédico era estéticamente feo o servía únicamente para tratar problemas severos, en la actualidad los modelos son cada vez más variados y a la moda, ofreciendo la posibilidad de contar con un zapato a la medida que se adapta a las necesidades específicas de cada pie.

Espere proximamente nuestra nueva línea de calzado correctivo… ¡A sus hijos les encantará!


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